El efecto látigo

Resulta curioso y hasta normal en la organización que guardemos inventario para “proteger” nuestra operación ante eventuales cambios en la demanda, y confundimos el Just in Time por el Just in Case, y como la filosofía de trabajo es “por si las dudas” pues pedimos “un poquito más” para no quedarle mal al cliente…

Veámoslo de esta manera, y cualquier semejanza con historias de la vida real, es pura coincidencia… ¿va?

Mi cliente me pide un producto (o varios, según el acuerdo comercial o como lo hayamos mareado con los precios), pero como mi comunicación con él es muy básica y solo llegamos al nivel transaccional, (donde él me pide producto y yo se lo envío), y no hemos logrado tender puentes de comunicación que nos lleven a altos niveles de productividad, entonces pues, me conformo con ver mes a mes como la demanda de mi cliente a veces sube, a veces baja y a veces ni existe y, como consecuencia natural de esta montaña rusa de demanda, lo que hacemos es guardar inventario para que en el momento en que el cliente lo requiera, tenerlo disponible y no quedarle mal.

El efecto látigo
El efecto látigo

Así que, yo me vuelvo a mis proveedores y les hago exactamente lo mismo, les pido poco este mes, el siguiente les pido mucho y ha meses donde de plano no les pido nada porque mi almacén está que rebosa de “gordito”, entonces ando con los inventarios y las órdenes de compra como en el juego del turista mundial, compro vendo y a veces hasta hipoteco al chamba…

Y ¿qué creen que hacen mis proveedores con sus proveedores?, bingo!!, lo mismo que les hago yo, se cubren de inventario, para no “quedarle mal al cliente”… así que, si revisamos esta historia de terror, vemos que un pequeño cambio en la demanda del cliente comienza a provocar cambios mayores en cada uno de los eslabones hacia atrás de la Cadena de Suministro.

 Mi cliente me pide 10 piezas, yo le pido 15 a mi proveedor (just in case), mi proveedor le pide a su proveedor 20 (siguiendo la misma filosofía) y este a su vez a su proveedor unas 30 pues para no errarle…

A este terrorífico enlace de eventos, se le conoce como el “Efecto Látigo”.

Imagínate teniendo en la mano uno de esos látigos (habrá que recordar aquellas películas del Zorro para referirse al magistral uso del mismo), y observa como un pequeño cambio en tu mano al impulsar el movimiento, provoca una onda expansiva en el resto de la cuerda para que finalmente en la punta del látigo se resienta con una enorme fuerza el efecto de su golpe…

Lo mismo le pasa a la Cadena de Suministro, un pequeño cambio en la demanda provoca una gran cantidad de movimientos en toda ella que a su vez provoca una enorme acumulación de inventario en sus diverso actores… interesante ¿no?

Porque se provoca…

  1. Los pronósticos de demanda no son precisos, no existe una comunicación eficiente entre los diferentes eslabones de la Cadena y eso hace todos estemos jugando a las adivinanzas con la demanda.
  2. El tiempo de entrega de los proveedores no es constante, si este se va retrasando o adelantando del estándar y es tan flexible que el tiempo promedio de entrega es quien sabe y la mejor técnica que tenemos para componer el asunto es cruzar los dedos, esto provoca que acumules inventarios para cubrir esas fluctuaciones.
  3. El mínimo de las órdenes. En vez de solicitar lo que se necesita, la empresa tiene que solicitar el mínimo para llenar el camión o el mínimo de producción, así el proveedor a veces recibe órdenes y a veces no.
  4. Las ordenes infladas, el “just in case”, así que pido más de lo que necesito, porque “ya conozco a mi cliente” y provoco un efecto en cascada con el resto de los actores de mi ya vapuleada Cadena de Suministro.

Si observas todas estas condiciones, ya te habrás percatado que un gran porcentaje de ello surge de la falta de comunicación efectiva entre clientes y proveedores, a la falta de un verdadero intercambio de información para definir planes concretos de acción que conlleven a las organizaciones a ser más productivas y a ahorrar costos en sus operaciones…

En el próximo artículo hablaremos sobre algunas ideas para eliminar este abominable efecto, mientras tanto, a vestirse de negro, con una enorme capa,  con su respectivo antifaz de Zorro y a darle con todo…

 Te deseo la mejor de las suertes!

 Sobre el autor

David González Chiñas

Consultor y Coach de la Cadena de Suministro

www.cadenadesuministro.com.mx

Más de 18 años de experiencia en logística y cadena de suministro, Ingeniero Industrial, Master in Business Administration,  Certificado de APICS en Supply Chain y Administración de inventarios, Diplomados en Administración y Supply Chain, Auditor certificado ISO 9000.

Te invito a visitar mi página www.cadenadesuministro.com.mx  para conocer más estrategias aplicables a la cadena de suministro.

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21 comentarios en “El efecto látigo

  1. Simplemente aplaudí cuando termine de leerlo, muchas gracias por la explicación, muy bueno y claro.

    Éxitos desde Perú!

  2. Qué tal buen día, solo para felicitar al autor David por la explicites y sencillez del artículo, congratulo su experiencia y falta de pancismo, es boyante contar con personas que comparten su conocimiento.

    Cordiales saludos

    Mario Alberto a sus órdenes.

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